martes, 3 de abril de 2007

SE VENDE BUENA CONCIENCIA

La Fiscalía Anticorrupción ha abierto una investigación a la ONG “Intervida” por desviar fondos recaudados de lo que pagan sus clientes –no pocos, 60 millones de dólares- para otros fines muy diferentes de aquellos por los que estos clientes pagan sus servicios.

La noticia se presenta como una grosera aberración, una terrible inmoralidad. A mí no me parece tanto. Es cierto que, de demostrarse los indicios que se investigan y resultar ciertos tales manejos, la Fundación Intervida habría incurrido en el delito de engañar a sus clientes por el hecho de declararse una fundación sin ánimo de lucro, y por tanto hacer pensar a éstos que todas sus contribuciones serían invertidas en el producto que compran, siendo éste de mayor calidad (un niño más gordito y limpito). En definitiva, los clientes que compran este producto lo hacen pensando que la empresa a la que lo compran funciona como canalizador de capital reinvirtiendo en la mejora del producto todo lo recaudado con la venta: éste es el funcionamiento de “fundación” que se suponía operaba la empresa y ahora se investiga la posibilidad de que se haya violado.

Sin embargo, a mí me parece que el delito de engaño no es tal, pues creo que el cliente acepta en un nivel bajo de conciencia este engaño, de un modo parecido al que una persona con kilos de más que compra barritas de galletas bajas en calorías cree en lo que le dice la empresa que lo comercializa sobre los efectos inmediatos que tendrá en su proceso de adelgazamiento. En este caso este pequeño engaño, esta mentira piadosa que hace que el verdadero provecho de la compra del producto sea la confianza en el engaño mismo no constituye delito, la justicia reconoce que se trata de un pacto entre engañado y engañador de provecho mutuo: ¿por qué entonces habría de ser delito la mentira de que Intervida invierte todo lo que recauda en su producto? La creencia de que la compra de un apadrinamiento ayudará a disminuír el dolor en el mundo es también el sentido último del gesto del comprador, mucho más que el resultado final del mismo, del cual el comprador se interesa bien poco. El engaño puede continuar después, con cartitas y fotos del hermoso niño cada vez más cebado, pero lo que realmente satisface e importa al comprador no es la suerte del niño en cuestión, sino la sensación de que está haciendo algo altruista, de que está compartiendo y haciendo del mundo un lugar mejor: en esta sociedad de consumo, hasta un carácter bondadoso se puede comprar –hace unos años esta bondad se compraba en la Iglesia, y era por cierto más barata, ¡cómo sube la vida!-. Igual que el consumidor de barritas adelgazantes se atiborra de patatas fritas en el McDonald’s tras su desayuno de cereales, el padrino de los desvalidos aplaude las invasiones por el petróleo, gasta cantidades obscenas en las tiendas de moda y en hacer de su casa también un mundo mejor, gracias al Ikea. Al primero no se le indigestarán las patatas pensando que gracias a sus barritas adelgazará un día, y el segundo podrá consumir y darse al lujo pensando que, en todo lo que alcanza a su bolsillo –sin renunciar a su legítimo derecho a la comodidad, ¡que no tiene él la culpa de habera nacido en el primer mundo!-, está contribuyendo a hacer un mundo mejor. Ambos tienen la conciencia tranquila, por uno o dos euros al día, lo que no está nada mal.

Las afirmaciones que hago acerca del perfil psicológico de los compradores de “buena conciencia”, aún siendo generalizaciones, creo que se acercan bastante a la realidad. Me cuesta creer que una persona verdaderamente preocupada por el hambre en el mundo sea tan ingenua como para pensar que alimentar a un niño en particular vaya a solucionar el problema, y si lo que la motiva a apadrinar un niño es lo de “al menos uno comerá”, a parte de confirmar mi análisis sobre los verdaderos motivos, añade un punto de mezquindad a la cosa bastante reprobable. En consecuencia, si las personas en verdad preocupadas por el hambre en el mundo son capaces de llegar a la sencilla reflexión que yo me hago, aquellas que apadrinan un niño no están interesadas en ese problema, sino solamente en lavar su conciencia.

Sucede también que el perfil socio-económico de los clientes de estas empresas camufladas como organizaciones altruistas (el mismo análisis al respecto del cliente vale para la empresa, cambia que la motivación no es la compra de una buena conciencia sino el lucro económico, cosa por otra parte lógica ya que son la parte del vendedor) presenta los caracteres del individuo al que no le interesa para nada la resolución del conflicto del tercer mundo, y con su actividad lo demuestra. Es el mismo tipo social que el consumidor de barritas adelgazantes: el pequeño o medio burgués, de azarosa vida social, dedicado a hacer ver en el grupo humano que le rodea sea su buen aspecto (a la moda, sin kilos de más) que su bondad y preocupación social.

En definitiva, ¿por qué chafarles la buena conciencia a estas personas? Al fin y al cabo han pagado por ella, dinero ganado con el sudor de su frente. Dejémonos de hipocresías y permitamos a las ONG’s que alimentan la miseria vender su producto: es la ley del mercado, hay una demanda de buena conciencia en un mundo que ya no puede ocultar el horror de la rapacidad de Occidente, justo es que esas personas puedan consumir tranquilas sobre la miseria de los demás con la conciencia tranquila.

9 comentarios:

Mango Rojo dijo...

Hola, Xurxo,

Por fin te dejo un comentario, que cuando no estaba "loggata" no pude hacerlo.

En realidad, no sé si podría decir que estoy de acuerdo con todo cuanto dices en el blog, sólo por ignorancia y por el hecho de ser extranjera (mi historia es un poco larga de contar...soy canadiense de familia coreana, pero vivo en EEUU con mi novio italiano y los dos nos dedicamos a la literatura), entonces me aprovecho de tu blog para ampliar mi panorama político. Me interesa mucho tu capacidad crítica y creo que en gran parte me alivia ver tu conciencia social y política, ya que leer elpais.com está bien para cosas que no tocan el mundo, pero muy interesante por sus artículos sobre nonadas, tipo cómo se encuentra britney spears después de su visita en la clínica de las promesas, o por qué han amonestado al príncipe de Inglaterra, etc.

Por casualidad me topé con un comentario tuyo en elpais.com entre los muchos que divierten por su contenido "folclórico" (del mismo tipo que se ven por todas partes cuando las publicaciones en línea le conceden un espacio al público para "comentar" y en realidad lo que hace éste es purgarse de sus fobias): por curiosidad vine a tu blog y fue como encontrar un buffet de ideas bien expresadas, de una sinceridad auténtica y de un empeño social admirable. También me gustaron muchísimo tus fotos y para mí, es esencial esta sensibilidad artística, ya que endulza lo agudo de tus comentarios sociopolíticos.

Mi correo es mangoroso-arroba-hotmail-punto-com.

Bueno, un saludo,
Anita.

Mango Rojo dijo...

pd, el comentario que eliminé fue sólo una prueba, así que lo puedes borrar por completo, si quieres.

Xurxo Ventos dijo...

Hola Mangoroso,
Gracias por tus elogios, que trascienden sinceridad. Me alegra mucho que consideres mis artículos útiles para conocer la situación política. Estoy de acuerdo con lo que dices sobre elpais.com, pero también es cierto que es un medio muy leído y por tanto muy influyente, por lo que es necesario leerlo para conocer las pulsiones de la sociedad española. En mi caso, lo leo por conocer esa “conciencia general” modelada por los medios de masa y para aprovechar la posibilidad que ofrecen de que los lectores puedan “decir la suya”, como se dice en italiano. Lo que no se esperaban los señores de “El País” es que este entretenido e inocente apartado (que como dices sirve a muchos de katarsis, inocua para sus fines manipuladores) fuese a ser utilizado por un intelectual para fustigarles y sacar a la luz todo lo que ellos ocultan y apartan de la atención de los lectores, de modo que debajo de sus artículos aparece el comentario revelador que explica al lector pasivo y maleable las intenciones ocultas del modo de expresarse y seleccionar la información del redactor, aparentemente “independiente y objetivo” del que tanto se jactan. Precisamente con comentarios que he hecho, que por el carácter del artículo que comentaban me permitían una revelación clara y contundente de su carácter manipulador, he tenido problemas de censura. Censura totalmente injustificada: elpais.com permite la publicación de comentarios soeces e insultantes, sobre todo en las noticias que se refieren al conflicto vasco, donde los fascistas de la banderita se solazan a menudo dando rienda suelta a su rabia y su vulgaridad. Pero censuran mis comedidos comentarios que ponen el dedo en la llaga: saben que los primeros, aunque brutalmente críticos algunos con su diario o el poder que ellos representan, no suponen ningún peligro, el peligro está en los comentarios que con lógica aplastante revela sus manejos ocultos y la hipocresía de los valores que declaran tener. Esta censura es una prueba más que confirma la actividad de un Poder sin rostro que, bajo una máscara de libertad democrática, manipula y moldea la sociedad y la voluntad de sus individuos para cumpir sus fines.
Volviendo a ti, espero que la lectura de mis “escritos corsarios” te ayuden a reflexionar y ver las cosas desde puntos de vista nuevos, que es mi primera intención. Es algo muy enriquecedor, científicamente hablando: habrás notado que muchas veces en los comentarios de elpais.com, entre 300, se pueden extraer dos o tres ideas, y parece aquello una aberrante superposición de tautologías. En concreto, mi intención última con estos artículos es llegar, mediante comentarios a noticias de actualidad, a ir revelando el desolador análisis que hago de la situación de la sociopolítica mundial. Se trata de un análisis muy original, aunque ya ha sido anticipado (y si quieres, formulado a grandes rasgos) en años anteriores (prácticamente desde los 70) por otros intelectuales, y el mío es simplemente una actualización a la vista de los últimos hechos históricos. Para adelantarte algo, haré una simplificación brutal, pero cualquier simplificación lo es: Mi análisis se basa en la existencia de un Poder a nivel mundial, que es la evolución y unificación de los poderes anteriores que siempre han existido a lo largo de la Historia de la Humanidad. Siendo una evolución y unificación, se trata de un poder jamás conocido por la Humanidad, de un alcance mundial y que ahora mismo parece no tener límites y haber englobado dentro de su área de influencia todo el mundo, todos los seres humanos, incluídos sus opositores. Afortunadamente, por las mismas razones que este poder ha podido unificarse y crecer –razones tecnológicas, fundamentalmente-, la Humanidad podrá también unificarse y hacerse fuerte para plantarle cara. Mi actividad se encamina a hacer arrancar un movimiento de oposición, integrado por personas conscientes y libres de la manipulación del Poder, con voluntad de cambiar esta desoladora situación y hacer avanzar la sociedad hacia un estadio superior. Este movimiento será el que a la postre, tras varias generaciones, establecerá un nuevo orden mundial, una nueva Edad. No se trata de Comunismo, ni de Socialismo, si acaso de una forma de Anarquía, desde el momento que la base es la abolición de toda forma de poder y de explotación del hombre por el hombre. Mi convencimiento de que este momento llegará es total, ya que la evolución social e intelectual del ser humano apunta inequívocamente a ello. Tan sólo un cataclismo nuclear o ecológico podría parar esta evolución, por la extinción total de la raza humana.
Esto es todo. Mi papel en todo esto es simplemente poner en marcha un movimiento que está destinado a crecer. Soy consciente de que, leído así, en una simplificación tan brutal, puede parecer un desvarío. Se trata una vez más del “problema cognoscitivo”: la mente humana no puede concebir ideas que nunca se han dado antes y que son extremadamente lejanas de la experiencia sensible. También la gente pensaba que era un desvarío que la Tierra fuese redonda o que Dios no existiese: nadie lo había pensado antes, no se consideraba en ningún modo. Tú que te dedicas a la literatura sabrás que antes de Cervantes nadie podía concebir que los personajes de ficción pudiesen hablar según el registro propio de su clase o el momento de enunciación; antes de los impresionistas nadie podía concebir que un cuadro pudiese representar nada más que a sí mismo. En fin, creo que lo has entendido. Y sobre las dudas de si mi planteamiento será un desvarío, me reservo la confianza que pueda dar el hecho de que este “desvarío” es producto de estudios y análisis profundos durante años, y de observación desprejuiciada de la realidad.
En fin, no puedo hacer menos que invitarte a colaborar en este proyecto. La actuación que pretendo es ante todo pacífica: no se puede construír la nueva Edad, la Edad de la armonía, por el camino de la violencia. Esta actuación se basa casi exclusivamente en la educación y la contrainformación, se trata de cambiar la conciencia social, de crear una nueva sensibilidad, nuevos valores sobre los que construir esta nueva sociedad. Para esto se necesitan artistas, si el análisis político no es lo tuyo y sí la creación, para el cambio de sensibilidad es necesario que se creen obras que reflejen esta nueva sensibilidad, y lo hagan de modo tan sublime que lleguen al alma de todos. En realidad, no hace falta que hagas nada: basta que tengas conciencia, conciencia libre. El resto se hará solo.
Un saludo,
Xurxo

Lula dijo...

Xurxo, de acuerdo con tu postura en el tema intervida, intento introducir comentario en el país, pero no veo cómo. Hace poco un juez absolvió a una vidente (o alguien con poderes para-anormales)por estafa porque consideró que la familia estafada pecó de estupidez al creerse el trato, o sea, lo mismo que todos los que se tragan el caramelo del apadrinamiento. Si en tiempos las ONG eran refugio de beatas y/o militantes(según cada una) hoy son pocas las que se salvan de la cooptación del sistema. Vaya por delante que no juzgo al sector por el caso de estos empresarios de la caridad, pero tampoco se puede perder la perspectiva de que la justicia social no se logra con cooperación al desarrollo sino transformando las estructuras del sistema capitalista. De lo contrario, sólo retornamos una vez más al modelo de la beneficencia revestido de buenrrollismo. ¿Que por qué trabajo en gestión económica en una ONG? Porque al menos sé con certeza a dónde va mi plusvalía...
Muy interesante tu blog. Lo visitaré de vez en cuando. Saludos

Xurxo Ventos dijo...

Lula, muchas gracias por intervenir. El ejemplo que nos ofreces de la vidente es muy válido y más claro que los que me vinieron a la cabeza en el momento de escribir el post.
Éste está escrito usando mucho el recurso de la ironía, sobre todo al final. Para aclarar suspicacias, añado que no estoy en contra de que ciertas organizaciones alivien el dolor de los desfavorecidos: hay que ser un auténtico demonio para estar en contra. Lo que me preocupa es que la existencia de las ONG's puede desviar (y de hecho lo hace, en mi opinión) la atención y los esfuerzos de las personas que experimentan el deseo de mejorar el mundo. De estas personas, hay muchas, la mayoría en mi opinión, que no estarían dispuestas a hacer el esfuerzo real que es necesario para mejorar la situación, que como señalas pasa por cambiar las estructuras que generan el problema, por eso no me preocupa que existan y que satisfagan una necesidad de estas personas. Lo que sí me preocupa es que la colaboración destinada a "parches" (ayuda humanitaria) absorba el resto de medidas y sea la única posibilidad de ayudar.
Por otra parte, creo que la ayuda humanitaria debería estar regulada por los Estados: que las ONG se convirtieran en OG. Dependiendo de los particulares, éstas se convierten inevitablemente en empresas, y éstas empresas funcionan como tales, con inversión en publicidad y otros gastos derivados de la necesidad de captar clientes. Son los Estados del primer mundo quien debe asumir el cuidado de la degradación que produce su estilo de vida en la de los habitantes del tercer mundo. Aunque como he dicho, lo ideal sería que todo el trabajo fuese encaminado a hacer tomar conciencia al mundo burgués de occidente de que la culpa de todo el sufrimiento es suya y sólo suya, dejándoles como única alternativa para lavar su conciencia un compromiso real y efectivo para cambiar las políticas económicas que generan el problema (subvención de productos agrícolas del primer mundo, tasas de aduana para los del tercero, etc.).
Te invito a que vuelvas por mi blog y sigas participando, si deseas suscribirte para no tener que estar entrando cada poco a ver si hay algo nuevo, en el apartado de mi perfil encontrarás cómo hacerlo, es muy sencillo. Visto que eres una persona que desea buscar puntos de vista nuevos para tener nuevas perspectivas, te agradecería que si conoces a otras personas con ese mismo gusto por la información alternativa les hagas saber de mi blog. Cuento con que hay muchos artículos que por tratar de temas peliagudos (como los que tratan sobre De Juana) es difícil llegar a ver las cosas desde mi punto de vista, pero aquí hay sitio para todas las opiniones y con gusto explico y matizo lo que digo respondiendo a los lectores que preguntan o plantean otros puntos de vista desde los comentarios.
Gracias de nuevo,
Xurxo

Mango Rojo dijo...

Hola Xurxo,
Gracias por tus respuestas. Mi blog no ofrece mucho al tema que tratas, y supongo que por tanto el intercambio de ideas quedará un poco flojo, pero lo que escribo allí es en parte para personas que me conocen en persona, que conocen un poco mejor el 'sottofondo' de las historias. En todo caso, sí estoy de acuerdo con este post. El otro día le comenté a una amiga estadounidense que lo que hacen ciertas personas de cierto renombre (actores de Hollywood, por ejemplo) al adoptar es crear una utopía en su propia imaginación. Ella, perpleja, me responde diciendo que tiene primos adoptados que no demostraban ningún complejo. Pero yo me refería a actos de caridad de gente que adopta a niños de otras razas que han nacido en zonas de guerra sólo para aplacar la conciencia; a gente rica que tiene los medios para comprarse la buena conciencia, porque en cuanto a la cuestión de raza y de cultura, ya es complicado crecer en un ambiente bicultural o biracial, sin meter también el problema de las raíces biológicas de uno.
Igual me he apartado del tema que planteas, pero es mi modo de interpretar lo de la buena conciencia.
Un saludo,
A.

Xurxo Ventos dijo...

Hola Mangoroso,
Sí,hasta ahora la discusión se centraba en el tema de las "adopciones a distancia" o apadrinamintos, aunque los casos de adopciones directas de niños del tercer mundo tienen también mucho de búsqueda de paz con la conciencia propia, sobre todo en los casos que comentas, las estrellas y otros famosos y ricos. Sin embargo, en el caso de personas normales entran también en juego otras razones, como las de las parejas estériles y demás, que en su esencia no son el mismo.

De todas formas, lo que más me interesa de la noticia se aparta también del meollo, y es señalar en qué medida esta "compra de buena conciencia" es una manifestación más de cómo el orden en el que vivimos ofrece todo lo necesario para que se mantenga estable: permite la disidencia no peligrosa y la que justifica acciones de respuesta, y perpetúa y alimenta la existencia del tercer mundo para seguir con la colonización y expolio seculares, presentando la situación como inexorable a los ciudadanos del primer mundo y aún sacando petróleo comercializando el problema. Desde este punto de vista, la ignominosa delegación de responsabilidad de los Estados ricos en organizaciones particulares (la mejor y más honesta de las cuales sólo logra los mínimos de dignidad en el colectivo que favorece) apunta justamente a perpetuar lo más posible esta -para ellos- ventajosa situación, pues es imposible que ningún particular pueda resolver el problema del tercer mundo. Mi propuesta ante esto es: no colaborar con el Poder poniendo parches, sino tomar conciencia del problema y conbatir el origen del mismo, que está en nuestras propias casas, en las tiendas donde compramos de comer, en nuestro trabajo.

Mango Rojo dijo...

Ya...entiendo lo que dices. Entras en un Starbuck's y verás que en las servilletas dicen que reciclan, luego llevas una botella vacía al mostrador y el chico te mira atónito porque quieres reciclarla. Pero es el mismo negocio que vende agua embotellada y dice mandar parte de lo que gana en eso a comunidades necesitadas en el Tercer Mundo.

Aquí tomamos medidas todos los días para reducir el daño, procurando comprar productos locales y/u orgánicos, no usar el coche más de lo necesario, no llenarlo de petróleo sino meter sólo lo que cueste un precio fijo que decidí que no superaría los $15 a la semana, etc.

Con todo esto, nos estamos volviendo locos entre el reciclaje y la conservación de productos que pueden ser usados de nuevo, más consideraciones "ecológicas" y éticas...(aunque algunas, como la de no comprar productos de coca-cola ni agua en botella, por ejemplo, son fáciles de realizar)...qué te digo, me cruzo los dedos con la esperanza de que para algo sirva todo esto, porque lo poco que hacemos no puede competir con la actitud derrochadora de la gente que nos rodea...pero bueno, hay que seguir esperando, no?

un saludo,
anita.

Xurxo Ventos dijo...

Hola Anita (te llamo ya por tu nombre),
Muchas gracias por avivar el debate, me gusta mucho más responder a los lectores que escribir los artículos.
Respecto al tema de consumo responsable que planteas, yo también me obsesioné en su momento: leía las etiquetas de todos los productos que compraba, buscaba desesperadamente listas de empresas a las que boicotear que fuesen fiables, etc. Al final comprendí que no servía para nada obsesionarse. Pero tampoco se trata de ser un consumidor pasivo e inconsciente.
Para mí, muchos de los problemas del mundo se solucionarían o se pondrían en disposición de solucionarse simplemente con que existiese una conciencia de ellos. La solución al problema no es que personas conscientes como tú o como yo seamos más o menos rigurosos en nuestro consumo, sino que la gran masa "inconsciente" pase a un plano superior de conciencia. Si esto sucediese, el mercado mismo, obedeciendo a sus leyes, se regularía hacia una actitud más ética, pues el consumidor lo demandaría. Con esto no me refiero sólo a productos más ecológicos o sanos, sino también de una producción más justa: imaginemos que de repente todo el mundo comprase sólo en las tiendas de "comercio justo": los supermercados tendrían que exigir a sus proveedores garantías de que los productos que les suministran sean producidos con una ética de beneficios igualitarios desde el campesino-obrero hasta ellos. O eso, o la ruina.
La actitud de consumidor responsable incluye, pues, la concienciación de otros consumidores, a un nivel de importancia igual o superior al rigor propio. Y no desanimarse jamás, yo creo que pese a cómo vaya el resto del mundo, el punto de partida es la actitud de uno mismo, y todos esforzándose a nivel individual se convierten en colectividad.
Por lo demás, el tema de "crear conciencia" abarca mucho más que el hecho del consumo responsable. Lo ideal sería que todos tuviésemos conciencia de las pulsiones que mueven el mundo. La fuerza de la masa es, en mi opinión, invencible, y si todos conociesen los horrores cometidos en nombre del desarrollo tales atrocidades jamás habrían sucedido. El problema a superar es, en su base, la falta de conciencia. Por eso a menudo en mis artículos abogo por una reforma en la educación (formación de los valores en la etapa del desarrollo) y una actitud activa del público respecto a los medios (para evitar perversiones en la edad adulta).
Pero como decía Michael Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...